¿Nos vamos, papá?

¿Nos vamos, papá?

Un papel en blanco. Eso es todo lo que tengo de momento y mañana sale mi primer post.

Yo: “Confeti.. una pregunta.. Cuando dices que puedo escribir sobre cualquier cosa.. es cualquier cosa? Aunque no sea alegre? Aunque no haga reír?”

 Confeti: “Por supuesto”

yo pequeña

Pues con el consentimiento de mi jefa, hoy me estreno acompañada de mi padre, que hace un año que me falta, pero que no podía ser mejor compañero de viaje.

Y es que él ha sido no sólo parte importante en mi vida, sino fundamental, diría yo.

Hijo de un militar, y a pesar de sus circunstancias, no le resultó difícil hacer de mi infancia y la de mis hermanos, un lugar mágico dónde regresar siempre que lo necesitásemos.

Con su eterna cámara colgada al cuello, nos dejó infinidad de fotos que ahora yo intento recrear con bastante esfuerzo y a veces poco éxito.

A su lado descubrí  para qué servía un cuarto oscuro. Allí me enseñó a revelar y juntos mezclábamos líquidos dónde en sólo unos segundos, aparecían las caras de mis hermanos.

Recuerdo perfectamente las cajas rojas donde mecíamos el papel fotográfico, mis dedos mojados al sacar las fotos, y el momento de verme allí en medio rodeada de recuerdos.

edu y yo

Con él también aprendí a pescar, a cazar grillos, el alfabeto morse (muy útil), a disfrutar de un paseo en silencio, a tratar a la gente mayor siempre de Usted, a dar las gracias y a pedir las cosas por favor.

Mi padre siempre estaba pendiente de mí..

Cuando me levantaba a las 4 de la mañana para estudiar, me traía una chocolatina y un zumo de naranja recién exprimido para que no me quedara dormida.

Cuando se enteró de que me estaban robando mi bollito de pan en el recreo, decidió comprarme dos: uno para la niña que me lo robaba, y el otro para que yo pudiera comerlo a escondidas.

Cuando celebré mis dos bodas en el cole (sí, dos, una con Alfredo y la otra con Bruno, aunque con quién yo quería haberme casado era con Agustín) él me compró los regalos de pedida:  un montón de sobres de Ulises y un anillo.

(Aquella historia a tres bandas no funcionó, y nos divorciamos al poco tiempo)

 

Cuando me vio sufrir los días que tocaba gimnasia en el cole, decidió comprarme unas zapatillas último modelo con las que me aseguraba correría ligera como el viento.

Nunca conseguí ni mejorar mi marca, ni llegar la penúltima, pero al menos pudimos reírnos de aquella historia años más tarde.

Si se entera que me he comprado el libro de “Mujeres que corren” y unas zapatillas de correr de verdad, entonces sí que se reiría..

Mi padre me llevó al altar muchísimos años más tarde. Fue de los primeros en coger a mi hijo en brazos el día que nació, y ha conseguido que sus 7 nietos aún pregunten por él después de un año.

Como padre, no puedo pedir nada más, así que juntos, empezamos ésta aventura.

¿Nos vamos, papá?

foto papá, juan y yo

GemmaFirma

4 comentarios

  1. Precioso, guapísima. Ponme en el lado de la familia, por favor, que aquí me tienes disimulando una lágrima en el trabajo.
    Cómo no vas a ser tú así con ese padre que tienes… desde luego que te acompaña y lo hará siempre, porque toda esa huella que ha dejado en ti, la dejarás tú en Guille y algún día el hijo de Guille comprará unas zapatillas para que sus hijos también vuelen…
    Mil besos

  2. Susana Morís

    Me ha encantado!!!. Te seguiré cada miercoles. No cambies nunca. Muaks

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