Mi experiencia de ir cargada en el metro de Madrid

Sí, ya sé que me quedo muy mona la mesa (y sino yo misma me lo digo jejejej) pero ahora lo que os voy a contar, es sobre la decisión que tomé después de recoger todo el material del evento.

Lo que tengo muy claro, es que la próxima vez que me vuelvan a pedir un trabajo para realizar en el centro de Madrid, en toda la zona cerrada, voy a cobrar un Plus de “Peligrosidad”
No os podéis imaginar que es ir a hora punta en el metro, con una bolsa enorme, el bolso y un carro lleno.

Primer obstáculo, las escaleras. La gente te mira, te remira, ve como estás sudando, poniéndote roja, rezando a los Pitufos para que no te caigas,… pero nadie, absolutamente nadie te ayuda.

Te posicionas en el anden correspondiente, y se te acerca un chaval que sabes que si te pide la hora es para robarte el reloj y tú estás con tu móvil intentando ver los temas pendientes, cuando de repente el chaval va y te pregunta: “Para ir a Plaza España?” y tú intentando ser amable y apretando fuertemente el móvil le respondes “No sé, la verdad no lo sé” Y entonces el cabrón del chaval, te suelta “¿Como que no sabes, si tienes el cartel aquí mismo?” Y tú, agarrada al bolso como si fuera tu segunda piel, al móvil como si fuera tu mano, piensas “Peazo cabrón, sólo querías que mirara para arriba para mangarme el qué? el puto carro? Coño dímelo y te lo pongo más fácil!!”

Al minuto llega por fin el vagón y llega el otro obstáculo, meterte dentro, aunque claro también rogándole a Mafalda que las ruedas del carro no se queden engachadas entre la distancia del vagón y el anden.

Siguiente obstáculo, intentar entrar en un vagón repleto de gente, donde no hay espacio ni para Olivia (mujer de Popeye) y donde te tienes que meter tú que te sientes como Michelin embarazado. No sabes como pero consigues hacerte hueco (quizás hayas pisado, golpeado o empujado a alguien… pero buahh que más da si total allí todo vale)

Pero claro, ya has conseguido entrar, y piensas “¡¡que bien, lo conseguiste!” pero entonces te das cuenta que pronto llegaras a la próxima estación y la gente querrá salir pero ¿por dónde? si tú ocupas la mitad de la puerta de salida, y encima la siguiente estación, no es otra que SOL.

No importa, no pienses, la gente ya lo ha hecho por ti y ha pensado en arrollarte a ti, al carro y a todo lo que haga falta. Pero no sabes de donde, ni como, has conseguido sacar fuerzas, empujar a la marea de gente y conseguir meterte al interior del vagón donde finalmente has posicionado tranquilamente el carro.

Y cuando ya has recobrado un poco de aliento, has conseguido ver que no te han robado nada y estás algo más tranquila, te das cuenta que tienes que hacer transbordo, con escaleras, gente,… y tú toda valiente, dices ¡¡Yo puedo con esto!!

Y claro que puedes, pero cuando finalmente consigues llegar a tu casa (y te tocas y ves que estás entera) te dices a ti misma “Esta es la última vez, la próxima pido un plus de peligrosidad seguro”

En fin, después de toda la aventura sufrida, la verdad es que estoy contenta con el trabajo realizado.
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