Mi boda del año

Mi boda del año

A mi edad, ya debería haber aprendido que no se puede escupir para arriba, pero está claro que a veces se me olvida.

Os cuento.

Sábado 17 de Octubre. Boda de unos amigos:

  • Ganas: 3/10
  • Vestuario: nada que ponerme
  • Estado de mi pelo: últimas mechas en abril
  • Peso: sin determinar
  • Economía: regulín

Con semejante plantel, hubiera rezado por una gastroenteritis que me dejara en la cama durante 3 días, pero el destino es así de caprichoso, y a las 6 de la tarde de aquel sábado, yo estaba sentada en la Casa Consistorial de un precioso pueblo de Asturias.

Dentro, la emoción incontrolable de un novio que no puede dejar de llorar, una violinista que toca melodías de películas románticas, y una novia que mira a su futuro marido como si fuera la primera vez que lo ve.

Y lágrimas.. muchas lágrimas !!

Las de sus familias, sus amigos, y sobre todo las de mi amiga Paola, que ya no puede aguantar más y ahora está tan congestionada como el novio:

“No sé lo que me pasa que no puedo parar de llorar. Es todo tan romántico..”

(Desgraciadamente, a uno de los fotógrafos acaba de caerle encima una contraventana, aunque con un movimiento que ni Daredevil, ha conseguido sujetarla con una mano y evitar males mayores. Fin del romanticismo).

Ahora ya estamos todos fuera. Toca el momento de tirarles arroz a los novios, y tengo la sensación de que aquello se nos va a ir de las manos. 6 kilos de arroz para 80 personas, de las cuales unas 70 no van a participar en el lanzamiento son muchos granos de arroz.

Creedme, he visto el vídeo, y aún no entiendo cómo no se le deshizo el moño a la novia. Qué barbaridad, por favor… esto debería ser considerado como deporte de riesgo. Si me lees, Noelia, no te dejes engañar por la foto: YO NO FUI.

Y a partir de aquí, ¿qué más puedo deciros?

Pues que NUNCA, NUNCA, NUNCA me lo había pasado tan bien en una boda.

No sé si fueron las pocas expectativas que me había creado, las semanas tan malas que había pasado, los nervios, o la cantidad indecente de alcohol que bebimos, pero esa boda me dio justo lo que necesitaba:

  • Me hizo darme cuenta de lo importante que son los amigos.
  • Descubrí que de vez en cuando está bien sentirse como Beyoncé.
  • Me olvidé la vergüenza en algún lugar.
  • Y me reí de verdad.

Había pensado terminar el post de hoy con un vídeo de otra de mis amigas bailando, pero creo que voy a dejarlo sólo para nosotras. Eso sí.. como vuelva a ver a alguien con el móvil en la siguiente cena, boda o acontecimiento, lo confisco.

Avisados estáis.

Hasta el próximo jueves !!

6 comentarios

    • gemma

      Jajaja
      Ay, no me lo recuerdes !!

  1. Nena pero te arrancaste a cantar? Ya sabes que tus mejores noches son las que no te las esperas 😉
    PD: Espero whastapp contando si hubo algo que contar inconfesable por las redes
    Un beso enorme.

    • Ana

      JAJAJAJA Clara me temo que éste post lo ha escrito mi amiga Gemma. Otra loca aunque mucho más modosita que yo y además casada, así que no creo que tenga nada más que contar jajaja

      • Gemma

        Bueno, yo contar, podría contar más cosas, pero creo que es mejor dejarlo así (jajajaja)

  2. Nieves

    Gemma me meo toda!!! Ganas 3 de 10!!!!!!

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