El primera año de la pequeña había que celebrarlo con una gran tarta con corona, como marca la ley de la guardería.

Y en esta ocasión no iba a ser menos, aunque la pequeña lo único que quisiera fuera arrancarle la corona a la pobre muñeca.

Una sencilla tarta de vainilla con fosting especial, con impresión de fondant y rodeado de deliciosos cakepops de chocolate.