Bienvenido a la ciudad, mientras yo me quedo en Bali

Mira que me apetecía poco empezar este post, y es que escribirlo significa que ya se han acabado las vacaciones de verano.

Este verano me propuse pensar, planificar, organizar… ¿Y sabes qué he hecho?… Efectivamente: NADA.

Bueno, rectifico, nada de lo que pensaba hacer porque en cambio, he disfrutado, me he relajado, no he pensado y he vivido.

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No puedo decir que empiezo el curso cargada de energía y de ideas, pero sí puedo decirte que vuelvo más tranquila, dejándome llevar y sin rumbo fijo.

Me he dado cuenta que la vida te puede dar un giro cuando menos te lo esperas y que aunque hay que ser precavido y tener tu plan de pensiones para un futuro, también he aprendido que hay que disfrutar el momento y que mañana quien sabe qué pasará, pero que a ti  no te podrán ya quitar ese momento disfrutado.

Este verano he tenido la gran suerte de disfrutar de un país que me ha enamorado: BALI

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Y no por sus playas donde poder hacer surf o submarinismo. Ni por sus increíbles atardeceres. Ni por su naturaleza y arrozales espectaculares. Sino por un lugar con una gente maravillosa, con una religión y una ética que quiero tatuarme.

“Si plantas maíz, recogerás maíz”

De verdad que creo que es algo que tendríamos que tener muy en cuenta todos. Cuando estamos sumergidos en una sociedad del consumo, del individualismo, y de ser más que el vecino.

Sus fiestas religiosas (que por cierto son muchas) además de dar las gracias a sus dioses, todo lo que hacen y toda la comida que preparan es para todos. Incluso matan a un cordero para compartir con sus vecinos más pobres.

Sus fiestas están llenas de cánticos, de vestidos de galas, de colores, de música, comida y ofrendas a sus dioses. Todo dentro de un respeto asombroso.

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Creo que es un país que dentro de un trafico circulatorio caótico, se respira tranquilidad, artesanía, maestros, fe, respeto.

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El caso es que en esas estoy yo, que mi cuerpo y mi mente y quizás mi alma, se encuentran en otro país, en otro mundo… Y aunque el estrés, la rutina y todo el bullicioso mundo en el que vivimos ha llegado a mí, yo me resisto a llegar a él, aunque me temo que tarde o temprano se hará conmigo.

De momento seguiré recordando mis atardeceres en Bali, y saboreando algún fabuloso zumo natural.

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Prometo que mi próximo post volverá a ser movidito, volveré con alguna receta, fiesta o quizás DIY. Pero permiteme que ahora disfrutemos los dos de estos colores tan maravillosos.

Bienvenido de nuevo a la ciudad!!

2 comentarios

  1. no sé si es más lindo lo que has visto o lo que has traído contigo <3

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